viernes, 5 de agosto de 2016

#VDLN Flamenco - El Lebrijano

Por Qamar

«Vean ustedes, señores, la trascendencia que tiene el cante jondo y qué acierto tan grande el que tuvo nuestro pueblo al llamarlo así. Es hondo, verdaderamente hondo, más que todos los pozos y todos los mares que rodean el mundo, mucho más hondo que el corazón actual que lo crea y la voz que lo canta, porque es casi infinito. Viene de razas lejanas, atravesando el cementerio de los años y las frondas de los vientos marchitos. Viene del primer llanto y el primer beso.»
Federico García Lorca , 1922

El flamenco es algo único en el mundo. No se parece a nada pero tiene reminiscencias árabes. Estoy más que segura. Me remonto a la figura de Hassan Alí Ben Nafi Ziryad, quien llegó desde tierras orientales, y puede decirse que fue el fundador de lo que hoy se conoce como cante jondo. Su voz única y su sentimiento hacían que sus melodías y canciones parecieran oraciones. ¿Y no os parece en cante jondo una canción del alma partida, encogida, lacerada, un rezo, una plegaría, un lamento…?

Hay quien dice que el mismo nombre, Flamenco, y lo digo con mayúscula es una expresión morisca: Fellah min gueir ard (si no me equivoco a la hora de escribirlo) que significa algo así como “campesino sin tierra”. Muchos de estos moriscos se integraron perfectamente en las colonias gitanas y de ahí puede que sea el origen de lo que hoy conocemos como tal.

Recientemente nos han dejado maestros del cante: Juan Carmona, El Habichuela, sangre de El Albaycín, guitarra sin igual; Juan Peña, El Lebrijano; y hace unos días, el maestro Menese que, pese a no tener sangre gitana, llevaba el cante corriendo por las venas.

Esto me ha dado pie a pasearme por sus canciones, por su arte, por su vida en sonidos de palmas, acordes y me quedo con El Lebrijano.

Innovador, pero al mismo tiempo fiel y purista del flamenco, considerado uno de los grandes del cante jondo de la segunda mitad del siglo XX y el primer cantaor en ofrecer un recital flamenco en el Teatro Real de Madrid.

Siempre se ha dicho, y se ha demostrado, que la música es matemática. Podríamos decir que El Lebrijano tiene ese sentido matemático del compás que matiza(ba) en esa impresionante voz.

Irrumpió en el mundo del cante allá por los años 60, junto a figuras como José Menese, Antonio Fernández Díaz Fosforito, José Sánchez Bernal Naranjito de Triana, Antonio Núñez Montoya El Chocolate o el gran José Monje Cruz Camarón de la Isla.

Pese a que podría recomendaros el tema Dame la libertad, basado en un poema de Caballero Bonald, me quedo, como no podría ser de otra forma, viniendo de Qamar, esta pieza, Vivir un Cuento de Hadas, con reminiscencias moras.

Cerrad los ojos y dejad que el cuerpo se mueva solo…


Vivir un cuento de hadas, darnos la mano.
Tú me llevaste a la Alhambra hace mil años.
Los dos fuimos por un sueño, sueño encantao.
Tú eras princesa en la Alhambra; yo, tu enamorao.
Tú paseabas, tú paseabas, y yo con mi silencio te enamoraba
Y era tu dueño, y era tu dueño.
Y tú, paloma mía, volabas en sueño…



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